miércoles, 2 de junio de 2010

El Cuarto Cuadrante

De todos es sabido que hay personas que restan. Allá donde vayan. Digan lo que digan. Hagan lo que hagan. Se mire por donde se mire. En casa, en el trabajo, en nuestro círculo de conocidos. Cuando te encuentras con uno de estos individuos, que suelen hacer gala de una capacidad sorprendente para decir un tontería tras otra, lo mejor que puedes hacer es recurrir al meninfotismo para conseguir preservar tu propia cordura.

Pensando en estas cosas he recordado una peculiar teoría que alguien me explicó, o tal vez leí, hace tiempo. De lo que estoy seguro es de que no es una idea original mía (lástima). Se trata de la teoría de los cuatro cuadrantes y la personalidad humana.

Básicamente se trata de trazar 2 ejes cartesianos que dividen el espacio en cuatro áreas. El eje horizontal representa la bondad o maldad de las acciones que realizamos. Cuanto más nos desplazamos a la derecha, peores son. El eje vertical, por su parte, mide el beneficio o perjuicio personal que obtenemos cuando nos comportamos de una determinada manera. Más arriba, mayor beneficio. Así de simple. El punto en el que se cruzan ambos ejes representa el justo medio, comportamientos que no son ni buenos ni malos ni suponen beneficio ni perjuicio alguno. Muy taoista, ¿verdad?

¿Bien hasta aquí? Hagamos un dibujito para verlo más claro:

Las cuatro patrones de conducta que surgen a partir de esta división son bastante claros, cada una de ellos ubicado en su correspondiente cuadrante.

Tipo A: Son los individuos capaces de conseguir grandes beneficios personales con acciones que no sólo no perjudican a los demás, sino que incluso pueden resultar de ayuda para otros. Claramente hablamos de tipos inteligentes.

Tipo B: Aquí andan los altruistas, los que son capaces de hacer el bien aunque no obtengan ningún beneficio o incluso les suponga un cierto perjuicio personal.

Tipo C: En esta zona viven los malosos, aquellas personas sin escrúpulos para las que el fin justifica los medios y que no dudan en pisar a quien sea para obtener un beneficio. Ahora voy a actuar yo de mala persona para decir que gran parte de los poderosos de este pais están aquí, tanto más cerca de la esquina superior derecha como mayor sea su poder. No sabemos si esto es así porque son poderosos o han llegado a serlo precisamente porque carecen de escrúpulos. En cualquier caso tanto da, ¿no os parece?

Tipo D: Y por fin llegamos a los protagonistas de esta atípica entrada en vuestro querido blog. Nos encontramos ahora con sujetos que no reparan en mentir, calumniar o cometer cualquier otra vileza simplemente por j*der a los demás, sin que ello les suponga ningún beneficio más allá de la temporal satisfacción de sus propias frustraciones. Señoras y señoras, les presento a los IMBÉCILES (así, con mayúsculas, porque ellos se lo merecen). Suele ser habitual que este grupo de personas demuestre también una ignorancia osada y contumaz, de nuevo no sabemos si a causa o como consecuencia de pertenecer a los bajos fondos, el Lado Oscuro particular de nuestra peculiar taxonomía. En cualquier caso, si os encontráis con gente así (y seguro que todos estáis pensando en estos momentos en alguien) lo mejor es salir corriendo, si podéis claro.

Cuando tengáis que tomar decisiones complicadas respirad profundamente, tened presente esta clasificación y huid del Cuarto Cuadrante. Allí sólo hay gilip*llas. Y muchos, por desgracia.

3 comentarios :

María Jesús Calvo dijo...

Me gusta ésta parte tuya crítica y libre pensante que opina y no sólo divulga información , felicidades Pablo

María Jesús Calvo dijo...

suscribo lo dicho

Pablo Felip dijo...

Gracias, María.

Cuidado con el Cuarto Cuadrante porque su fuerza de gravedad es extremadamente poderosa.